Siempre me han gustado los viejos escritorio llenos de cajones y puertecitas donde puedes encontrar cualquier cosa olvidada, fisgonear en casa de los abuelos y encontrar artilugios desconocidos para nosotros. Tanta tecnología nos ha hecho desentendernos de las pequeñas cosas, de los pequeños detalles.
Para recuperar una de estas joyas, si no es posible conservarlo en su estado original y su deterioro es notable, podemos darle una mano de pintura y decapar un poquito para "envejecerlo". Además, y es el detalle lo que importa, escribir con especial cuidado las categorías en lo cajones.
Le damos un aire nuevo y tenemos todo bien organizado.
6 de octubre de 2011
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